Publicado el · Por Ricard Prehn, patrón profesional de embarcaciones de recreo (PPER), capitán de yate, Yacht Captain up to 200 GT, operador general de radio y profesor náutico desde hace más de 27 años
Sí, si eres daltónico puedes sacarte el PER, el PNB o la Licencia de Navegación. El curso y el examen son iguales para todos. Lo único que cambia está en el certificado médico: si no distingues bien el rojo del verde, la ley prevé que navegues solo de día, o de noche no en solitario.
La razón es sencilla: de noche, en el mar, las boyas y los barcos se leen por el color de sus luces. De día, en cambio, las marcas de balizamiento tienen formas distintas precisamente para que no dependas solo del color.
¿Un daltónico puede sacarse el PER o el PNB?
Sí. El daltonismo no te impide hacer el curso, aprobar el examen ni obtener el título. Lo que puede cambiar es el certificado médico: si tu alteración de los colores impide interpretar bien las luces del mar, el título te permite navegar de día sin limitación y de noche solo si no vas solo a bordo.
Me lo preguntan más de lo que parece, y casi siempre con miedo a pagar el curso y quedarse sin título. No es el caso: el daltonismo afecta a qué horas puedes navegar tú solo, no a si puedes tener el título. Y la mayoría de salidas de recreo, sobre todo al principio, son de día.
¿Qué dice exactamente la ley sobre el daltonismo?
El Real Decreto 875/2014, en su anexo VIII (apartado 1.4, «Sentido luminoso y visión de los colores»), no admite el daltonismo ni otras alteraciones de los colores que impidan interpretar correctamente las señales luminosas, y como restricción prevé la navegación solo diurna o la nocturna no solitaria.
Dicho de otra forma: el centro de reconocimiento comprueba si distingues los colores. Si no los distingues lo suficiente como para interpretar las luces, no te deniega el certificado, sino que le pone una condición. Puedes leerlo tú mismo en el texto consolidado del Real Decreto 875/2014 en el BOE (anexo VIII, apartado 1).
Si tengo el carné de conducir reciente, ¿me libro de la prueba de colores?
No. Con el carné de conducir obtenido o renovado hace menos de dos años no necesitas un reconocimiento completo nuevo, pero la ley exige igualmente una revisión de la visión de los colores, especialmente del verde y el rojo, en un centro de reconocimiento de conductores (art. 22.7 y 22.8 del RD 875/2014).
Es decir, la ley se toma el rojo y el verde tan en serio que es lo único que te vuelven a mirar aunque te ahorres el resto. Dónde hacerlo, cuánto cuesta y cuándo sacártelo lo tienes en el artículo del certificado médico náutico; ojo, que caduca a los 90 días.
Por qué las boyas tienen forma de cilindro y de cono
En España (región A del sistema IALA), al entrar a puerto dejas a babor las marcas rojas y cilíndricas y a estribor las verdes y cónicas. En la carta y en los esquemas se dibujan como un rectángulo y un triángulo. No es decoración: la forma está ahí para que puedas identificar la marca aunque no veas el color, sea porque la tienes a contraluz, porque las gaviotas la han dejado blanca o porque eres daltónico.
El problema llega al ponerse el sol. De noche no se ve la boya: solo su luz, roja o verde. Y ahí la forma ya no te ayuda. Por eso la restricción es para la noche y no para el día. Tienes el resto del sistema explicado en la guía del balizamiento IALA y en las marcas cardinales, que por cierto son negras y amarillas con luz blanca y no dependen del rojo y el verde.
El ojo ve mejor el verde que el rojo
Aunque no seas daltónico, tu ojo no ve igual todos los colores. Con la misma energía, el verde nos parece bastante más brillante que el rojo: la sensibilidad del ojo es máxima en el verde amarillento y cae deprisa hacia el rojo. Y de noche la diferencia aumenta, porque al adaptarse a la oscuridad la vista se desplaza hacia el verde y el azul (es el llamado efecto Purkinje) y el rojo se apaga antes.
Esto tiene dos consecuencias muy prácticas a bordo. La primera: una luz roja lejana, de una boya o del costado de otro barco, puede costarte más de ver que una verde; no des por hecho que no hay nada a babor solo porque no ves luz. La segunda es al revés: como el ojo adaptado a la oscuridad apenas usa el rojo, por eso las linternas de cabina y la iluminación de la mesa de cartas son rojas. Te dejan leer sin perder la visión nocturna.