En resumen: de popa, solo sin viento y si dominas el barco; si no, de proa, que es fácil incluso con viento fuerte. Busca la sencillez y asegura el acierto. La maniobra: pasa el hueco de largo unos 30 m, tuerce el barco 15-20° contra el lado al que te hará caer la hélice y deja que se pare en neutro; da atrás seguido (los primeros 10 m no gobierna), quita gas cuando tenga arrancada, haz la curva con muy poco timón, entra en neutro y a 3 m da avante suave para quedarte a un metro. Las amarras, a los marineros que has avisado antes, y el muerto, a mano.
Lo enseña Ricard Prehn, capitán de yate y profesor náutico desde hace más de 27 años, en las clases de maniobras de Escuela Náutica Altair en Port Garraf (Sitges), 250 € la sesión de 2 horas. Y lo puedes probar abajo en el simulador.
¿Qué es el amarre de popa o amarre mediterráneo?
Es la forma habitual de amarrar en los puertos del Mediterráneo: el barco queda perpendicular al muelle, con la popa a un metro de él sujeta por dos amarras, y la proa sujeta por un muerto (un cabo que va a un bloque de hormigón en el fondo) en lugar de por un pantalán lateral. Así caben muchos barcos en poco muelle y se baja a tierra por la popa con la pasarela.
Primero: ¿de popa o de proa?
De popa, solo con el viento prácticamente en calma y si dominas el barco y sabes cómo reacciona marcha atrás. Si hay viento, o no conoces el barco, entra de proa: es fácil incluso con viento fuerte. Lo primero es asegurar el acierto, no acabar con una rayada en el barco de al lado, un agujero en la fibra o sus candeleros arrancados.
Porque el viento hace caer la proa, y yendo marcha atrás eso molesta muchísimo: el timón tarda en mandar y la proa se va a sotavento mientras tú intentas meter la popa. Con viento, de proa.
La gente se suele encaparrar en entrar de popa como sea. No hace falta: busca siempre la sencillez. Si las condiciones son malas, hay viento o no dominas el barco, entras de proa, amarras tranquilo y ya está.
Antes de entrar
- Llama antes a los marineros del puerto (en el canal de VHF del puerto, en muchos el 9, o por teléfono) para que te asignen amarre y te esperen en el muelle. Es súper importante.
- Defensas puestas a las dos bandas, a la altura del casco de los vecinos.
- Una persona con una defensa en la mano, o mejor dos, una por banda: hacen de airbag. Si por una mala maniobra el barco va a tocar, allí donde vaya a tocar se mete la defensa. Nunca un pie ni una mano.
- Las dos amarras de popa preparadas, firmes a bordo y con el chicote listo para pasarlo a los marineros.
Regla de oro: el barco del vecino no se toca
No se tocan los candeleros ni los pasamanos de los vecinos, y no se usa el bichero para engancharse a ellos. Está prohibido: es propiedad privada y se estropean. No nos aguantamos en los barcos de al lado. Como mucho, se toca su regala con algo blando, o se pone una defensa en medio.
Conoce tu barco marcha atrás
Amarrado y con las amarras bien firmes, mete atrás y mira por qué costado de la popa sale el agua revuelta: si sale por estribor, la popa se irá a babor al dar atrás (hélice dextrógira, la más habitual); si sale por babor, al revés. Y pruébalo en agua libre: hay barcos muy nobles marcha atrás y otros que caen mucho a una banda.
Ese empuje lateral es el efecto evolutivo: dando atrás es mucho más fuerte que avante, y más con el barco parado que con arrancada. Lo explicamos con calma en el efecto de la hélice en las maniobras. Si no sabes cómo reacciona tu barco atrás, ya tienes la respuesta: hoy, de proa.
Avante pasa otra cosa que también conviene conocer: el chorro de la hélice contra la pala. Con el barco parado y el timón a la banda, un golpe avante lanza el agua contra el timón; la popa se va hacia un lado y la proa cae con fuerza hacia el otro antes de que el barco empiece a avanzar. Sirve para torcer el barco en poco sitio, siempre con golpes cortos para que no coja arrancada.
La maniobra paso a paso
Con buenas condiciones, sin viento y conociendo el barco. El ejemplo es un velero con una hélice que hace caer la popa a babor al dar atrás (dextrógira, como el BELA, el barco de la escuela); si la tuya cae a estribor, todo al revés.
- Pasa el hueco de largo, unos 30 metros. Avante poco, a 1,5 nudos, por la calle. Si tienes sitio, pásate de largo 20 o 30 metros; mejor 30, para asegurar. Ese recorrido es el que necesitarás marcha atrás para que el barco te haga caso antes de llegar al hueco.
- Tuerce el barco antes de dar atrás. Este paso es súper importante. Si sabes que al dar atrás la popa te cae a babor, gira antes el barco para dejar la popa a estribor (la proa unos 15-20° a babor): son los grados que te va a hacer caer la hélice. Punto muerto y deja que el barco se pare así, torcido.
- Atrás, seguido, y paciencia los primeros 10 metros. Da atrás de forma continua, no a golpes. Los primeros 10 metros el barco no hace ni caso al timón: pon el timón hacia donde quieres ir y espera. La hélice irá enderezando el barco que habías torcido.
- Con arrancada, quita gas. Hacia los 10 metros se crea un flujo de agua limpio por la pala y el barco ya tiene arrancada: quita gas. Sin la hélice empujando casi no hay efecto evolutivo y el barco empieza a ser noble. Como te has pasado 30 metros, aún te quedan 20, luego 10, y cuando quedan 10 ya tienes un buen control del timón marcha atrás.
- La curva marcha atrás, con muy poco timón. Haz la curva de evolución marcha atrás y empieza a meter la popa en el hueco con gas mínimo o casi en neutro, y entra en neutro. Cuidado: marcha atrás el timón es muy reactivo. Nada de todo a una banda y luego todo a la otra: muy poquito timón, espera unos segundos a ver cómo reacciona y corrige.
- A 5 metros, la mano en el morse; a 3, avante suave. Cuando queden unos 5 metros hasta el muelle, la mano ya en el morse. A unos 3 metros, avante y frena suavemente para quedarte a un metro del muelle.