Maniobras · Puerto

Cómo atracar de popa (amarre mediterráneo)

Cuándo sí y cuándo no, y la maniobra paso a paso: pasar de largo, torcer el barco antes de dar atrás, dejar que coja arrancada y entrar con poco timón. Y un simulador para probarla antes.

Ricard Prehn, patrón profesional y capitán de yate Actualizado el 4 de octubre de 2026 7 min

Simulador de maniobras: velero haciendo la curva marcha atrás para entrar de popa en un hueco entre barcos

En resumen: de popa, solo sin viento y si dominas el barco; si no, de proa, que es fácil incluso con viento fuerte. Busca la sencillez y asegura el acierto. La maniobra: pasa el hueco de largo unos 30 m, tuerce el barco 15-20° contra el lado al que te hará caer la hélice y deja que se pare en neutro; da atrás seguido (los primeros 10 m no gobierna), quita gas cuando tenga arrancada, haz la curva con muy poco timón, entra en neutro y a 3 m da avante suave para quedarte a un metro. Las amarras, a los marineros que has avisado antes, y el muerto, a mano.

Lo enseña Ricard Prehn, capitán de yate y profesor náutico desde hace más de 27 años, en las clases de maniobras de Escuela Náutica Altair en Port Garraf (Sitges), 250 € la sesión de 2 horas. Y lo puedes probar abajo en el simulador.

¿Qué es el amarre de popa o amarre mediterráneo?

Es la forma habitual de amarrar en los puertos del Mediterráneo: el barco queda perpendicular al muelle, con la popa a un metro de él sujeta por dos amarras, y la proa sujeta por un muerto (un cabo que va a un bloque de hormigón en el fondo) en lugar de por un pantalán lateral. Así caben muchos barcos en poco muelle y se baja a tierra por la popa con la pasarela.

Primero: ¿de popa o de proa?

De popa, solo con el viento prácticamente en calma y si dominas el barco y sabes cómo reacciona marcha atrás. Si hay viento, o no conoces el barco, entra de proa: es fácil incluso con viento fuerte. Lo primero es asegurar el acierto, no acabar con una rayada en el barco de al lado, un agujero en la fibra o sus candeleros arrancados.

Porque el viento hace caer la proa, y yendo marcha atrás eso molesta muchísimo: el timón tarda en mandar y la proa se va a sotavento mientras tú intentas meter la popa. Con viento, de proa.

La gente se suele encaparrar en entrar de popa como sea. No hace falta: busca siempre la sencillez. Si las condiciones son malas, hay viento o no dominas el barco, entras de proa, amarras tranquilo y ya está.

Antes de entrar

  • Llama antes a los marineros del puerto (en el canal de VHF del puerto, en muchos el 9, o por teléfono) para que te asignen amarre y te esperen en el muelle. Es súper importante.
  • Defensas puestas a las dos bandas, a la altura del casco de los vecinos.
  • Una persona con una defensa en la mano, o mejor dos, una por banda: hacen de airbag. Si por una mala maniobra el barco va a tocar, allí donde vaya a tocar se mete la defensa. Nunca un pie ni una mano.
  • Las dos amarras de popa preparadas, firmes a bordo y con el chicote listo para pasarlo a los marineros.

Regla de oro: el barco del vecino no se toca

No se tocan los candeleros ni los pasamanos de los vecinos, y no se usa el bichero para engancharse a ellos. Está prohibido: es propiedad privada y se estropean. No nos aguantamos en los barcos de al lado. Como mucho, se toca su regala con algo blando, o se pone una defensa en medio.

Conoce tu barco marcha atrás

Amarrado y con las amarras bien firmes, mete atrás y mira por qué costado de la popa sale el agua revuelta: si sale por estribor, la popa se irá a babor al dar atrás (hélice dextrógira, la más habitual); si sale por babor, al revés. Y pruébalo en agua libre: hay barcos muy nobles marcha atrás y otros que caen mucho a una banda.

Ese empuje lateral es el efecto evolutivo: dando atrás es mucho más fuerte que avante, y más con el barco parado que con arrancada. Lo explicamos con calma en el efecto de la hélice en las maniobras. Si no sabes cómo reacciona tu barco atrás, ya tienes la respuesta: hoy, de proa.

Avante pasa otra cosa que también conviene conocer: el chorro de la hélice contra la pala. Con el barco parado y el timón a la banda, un golpe avante lanza el agua contra el timón; la popa se va hacia un lado y la proa cae con fuerza hacia el otro antes de que el barco empiece a avanzar. Sirve para torcer el barco en poco sitio, siempre con golpes cortos para que no coja arrancada.

La maniobra paso a paso

Con buenas condiciones, sin viento y conociendo el barco. El ejemplo es un velero con una hélice que hace caer la popa a babor al dar atrás (dextrógira, como el BELA, el barco de la escuela); si la tuya cae a estribor, todo al revés.

  1. Pasa el hueco de largo, unos 30 metros. Avante poco, a 1,5 nudos, por la calle. Si tienes sitio, pásate de largo 20 o 30 metros; mejor 30, para asegurar. Ese recorrido es el que necesitarás marcha atrás para que el barco te haga caso antes de llegar al hueco.
  2. Tuerce el barco antes de dar atrás. Este paso es súper importante. Si sabes que al dar atrás la popa te cae a babor, gira antes el barco para dejar la popa a estribor (la proa unos 15-20° a babor): son los grados que te va a hacer caer la hélice. Punto muerto y deja que el barco se pare así, torcido.
  3. Atrás, seguido, y paciencia los primeros 10 metros. Da atrás de forma continua, no a golpes. Los primeros 10 metros el barco no hace ni caso al timón: pon el timón hacia donde quieres ir y espera. La hélice irá enderezando el barco que habías torcido.
  4. Con arrancada, quita gas. Hacia los 10 metros se crea un flujo de agua limpio por la pala y el barco ya tiene arrancada: quita gas. Sin la hélice empujando casi no hay efecto evolutivo y el barco empieza a ser noble. Como te has pasado 30 metros, aún te quedan 20, luego 10, y cuando quedan 10 ya tienes un buen control del timón marcha atrás.
  5. La curva marcha atrás, con muy poco timón. Haz la curva de evolución marcha atrás y empieza a meter la popa en el hueco con gas mínimo o casi en neutro, y entra en neutro. Cuidado: marcha atrás el timón es muy reactivo. Nada de todo a una banda y luego todo a la otra: muy poquito timón, espera unos segundos a ver cómo reacciona y corrige.
  6. A 5 metros, la mano en el morse; a 3, avante suave. Cuando queden unos 5 metros hasta el muelle, la mano ya en el morse. A unos 3 metros, avante y frena suavemente para quedarte a un metro del muelle.

Pruébalo aquí mismo

Simulador: amarra de popa

Sin viento, como debe ser. Sigue la línea amarilla y haz caso de los consejos: pasa 30 m de largo, tuerce la proa, deja que se pare, atrás seguido y, con arrancada, quita gas y entra con poco timón. Si le pones viento desde ⚙, verás por qué con viento se entra de proa.

Ver las cinco maniobras del simulador →

Amarras y muerto

Antes de entrar se avisa a los marineros del puerto (por radio, en el canal del puerto, o por teléfono). Al llegar se les pasan las amarras de popa a ellos; después, ellos te dan la guía del muerto, la coges con la mano y la llevas por fuera hasta proa, donde se cobra bien tensa. No hace falta bichero para nada.

Mientras se coge el muerto, motor en punto muerto: la guía flota y se mete en la hélice en un segundo. Al final, se ajustan las amarras de popa para dejar el metro de muelle.

¿Y con una motora de dos motores?

La idea es la misma: pasar de largo, parar, dar atrás con los dos motores y meter la popa despacio. El timón, a la vía: los timones de las motoras son muy pequeños y en puerto, despacio, casi no hacen efecto; es mucho más fácil y efectivo gobernar con los motores. Para corregir, atrás solo con un motor: dando atrás con el de babor la popa se va a estribor, y al revés. Y ojo, que una motora tiene mucha obra muerta y el viento la mueve todavía más que a un velero.

Errores típicos

  • Encapricharse en entrar de popa con viento o con un barco que no conoces. Busca la sencillez: de proa se entra fácil y no pasa nada.
  • No pasarse lo suficiente. Si das atrás justo delante del hueco, llegas a él antes de que el timón mande.
  • Dar atrás sin haber torcido antes el barco: la hélice se lo come todo y la popa se te va hacia el vecino.
  • Mover el timón de banda a banda. Marcha atrás, poquito y esperar.
  • Seguir con gas cuando ya hay arrancada: vas cada vez más rápido y la hélice sigue tirando de la popa.
  • Parar un golpe con el pie o con la mano. Nunca: para eso está la defensa en la mano.
  • Agarrarse al barco del vecino o engancharse con el bichero a sus candeleros. Prohibido.
  • Llegar sin haber avisado a los marineros, con las amarras sin preparar y nadie que las reciba.

Y para salir del amarre, el spring de desatraque.

Hazlo de verdad en el BELA

En las clases de maniobras repetimos el amarre de popa, y el de proa, las veces que haga falta, en Port Garraf. 250 € la sesión de 2 horas.

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