Me llaman cada semana por averías, y de vez en cuando la primera visita al barco termina en una conversación distinta a la que el cliente esperaba: no hace falta cambiar una pieza, hace falta plantearse un refit. Son dos servicios distintos, con un alcance y un precio muy diferentes, y confundirlos en cualquiera de los dos sentidos sale caro.
Qué es una reparación
Una reparación arregla algo concreto que ha dejado de funcionar: un plotter que no da señal, una bomba de sentina que no arranca, un grifo de fondo que gotea, una correa de motor gastada. Tiene un diagnóstico rápido, un alcance acotado y, casi siempre, se resuelve en una sola visita al barco. Es el servicio adecuado cuando el resto de la embarcación está en buen estado y el problema es puntual.
Qué es un refit
Un refit es una puesta a punto integral: no se arregla una pieza, se revisa y renueva el barco entero, o un sistema completo de él. Diagnóstico de arriba a abajo, restauración de la obra viva si hay ósmosis o el gelcoat está tocado, renovación de madera, puesta a punto mecánica y eléctrica integral, y a veces también la tapicería y el interior. Se planifica con presupuesto cerrado, porque no es un arreglo de un día, es un proyecto.
Las señales de que necesitas un refit, no una reparación
- La misma avería se repite. Si has cambiado ya dos veces la misma bomba o el mismo fusible, el problema no es la pieza, es algo detrás de ella: una instalación eléctrica envejecida, una humedad que no se ha resuelto.
- El barco lleva años sin una revisión de fondo. Un velero clásico o uno que ha pasado por varios propietarios sin mantenimiento serio acumula pequeños problemas que, sumados, ya no se resuelven uno a uno.
- Vas a venderlo o a comprarlo. Antes de vender, un refit puntual en los puntos débiles sube el valor real de venta más de lo que cuesta. Antes de comprar, es la pieza que falta después de una inspección precompra: el informe te dice qué está mal, el refit lo arregla.
- Vas a darle un uso mucho más exigente. Si vas a pasar de navegar fines de semana a hacer travesías largas o alquilarlo, el barco necesita aguantar un ritmo distinto al que ha llevado hasta ahora.
Por qué confundirlos sale caro en los dos sentidos
Pedir una reparación cuando hace falta un refit significa pagar la misma avería varias veces, porque el arreglo puntual no toca la causa. Pero pedir un refit cuando basta con una reparación es gastar en un proyecto grande y en un presupuesto cerrado algo que se resolvía con una visita corta. Por eso el primer paso, en cualquiera de los dos casos, es un diagnóstico honesto antes de decidir el alcance.
Quién lo hace
En Altair, tanto las reparaciones como los refits los ejecuta Ricard en persona: sin subcontratas ni técnicos externos, el mismo que evalúa la avería es el que va al barco y hace el trabajo. Cubrimos electrónica y electricidad, mecánica, obra viva, fontanería náutica y pintura, con base en Port Garraf y desplazamiento por toda la costa entre el Maresme y Tarragona.
Envía fotos o vídeo de la avería
Evaluación inicial gratuita por WhatsApp. Te decimos si es una reparación puntual o si conviene plantear un refit. Ver el servicio completo